Juan de Marcos:
Una voz clara, única y diferente

Llegué a la entrevista con el músico, compositor y productor Juan de Marcos con casi una hora de retraso. Este vecindario en particular en las afueras de Havana no tiene muchos rótulos para indicar las calles y se me hizo un poco difícil encontrar la casa. No hay cuidado, me dijo, y me dio la bienvenida. Me disculpé profundamente por mi atraso y me senté con este hombre talentoso para compartir una conversación inolvidable.

Q: ¿Puedes contarme un poco de tu historia?
Juan de Marcos: Yo vengo de una familia donde había músicos. Mi papá era músico, yo estudié música de pequeño. No hice los estudios completos de música, porque yo era un poco desorganizado. Mi papá nunca quiso que yo fuera músico profesional, porque él consideraba que ser músico no era tener una carrera. Querían que yo fuera un profesional. Entonces aprovechó cuando a mí me sacaron del conservatorio por situaciones de indisciplina y yo hice el preuniversitario y después hice una carrera en la Universidad. Pero siempre me gustó la música. Hice también estudios de guitarra clásica privados con Graciano Gómez, que era una guitarrista cubano, y con Vicente González Rubiera, que se llama Goyún, que era uno de los más grandes guitarristas populares de Cuba. Estudié guitarra popular y la armonía con él. Después, todo el resto de mis estudios ha sido autodidacta. Yo he estudiado mucho la música sinfónica de los siglos XVIII y XIX para utilizar las técnicas de la música sinfónica dentro de la música popular cubana. Y he estudiado mucho la música cubana, mucho, mucho, mucho. Fui uno de los primeros que empezó a tocar el tres aquí en Cuba, que era un instrumento que estaba perdido, no lo tocaban los jóvenes. Hasta que a finales de los 70, estando yo en la Universidad hicimos un grupo que se llama Sierra Maestra, un grupo de son. Fue un grupo que rompió las barreras de empezar a tocar, dentro de la generación nueva, la música cubana clásica. Y estuve trabajando con ellos hasta hace dos años porque ya por razones de trabajo no podía continuar con ellos.

He estudiado toda la música cubana, no sólo desde el punto de vista técnico como músico, sino también desde el punto de vista estructural y morfológico, como musicólogo. He trabajado para la radio haciendo programas especializados en música cubana. Considero que tengo bastantes conocimientos sobre ellos.

Profesionalmente, he estado trabajando desde el año 82 con Sierra Maestra. Y después hice el proyecto este que se conoce en los Estados Unidos y en el mundo en el año 96 con una compañía inglesa que se llama World Circuit, que es con la que yo trabajo, y me dio la posibilidad de llevar a la práctica este proyecto de mezclar gente de diferentes generaciones para tocar música cubana [Afro Cuban All Stars]. Un tributo a la música cubana, que era una idea que yo tenía de hace muchos años y pude hacerlo con la colaboración de World Circuit y de mi familia, mi esposa que me ha ayudado toda la vida. Ella es la que se ocupa de todo las cosas administrativas y es la general manager de todo mi trabajo.

Además de músico profesional, yo soy ingeniero hidráulico, lo que es hidráulica de la agricultura. Y estuve trabajando como diez años de profesor de universidad. Cuando decidí dedicarme a la carrera de música sin llevar otras profesiones fue en el año 1990, porque había una coyuntura económica que lo determinaba. Yo ganaba muy buen salario en la Universidad, estaba muy bien, estaba haciendo lo que se llama el doctorado de ciencias, estaba casi a punto de terminarlo. Yo tengo alrededor de cinco libros científicos escritos por mí, más de 25 artículos científicos publicados en revistas de todo el mundo, de mi profesión. Yo trabajaba como profesor de hidráulica de conductos forzados en la Universidad. Pero en el año 90, el día después de que cayó el muro de Berlín, yo sabía lo que iba a pasar desde el punto de vista económico. Y decidí que era lo mejor dedicarme a la música. Aparte que era una cosa que quería también. Yo hubiese seguido como profesor de universidad y hubiese tenido la música como una actividad adicional, como hace Egrén, por ejemplo, pero después decidí dedicarme completamente a la música. Era necesario en aquel momento.

Aprendí inglés desde muy joven, porque yo empecé como músico tocando en bandas rock, cuando tenía 14 o 15 años, con muchos músicos que viven en los Estados Unidos ahora. Yo soy de la época de Ricardo Bey Martínez, de Arturo Sandoval, Jorge Conde y todos esos músicos. La mayoría hoy viven en Miami y cada cual está en diferentes caminos, tocando diferentes tipos de música. Pero yo empecé tocando guitarra aquí en bandas de rock y aprendí inglés para poder cantar las canciones de King Crimson, Rolling Stones, Deep Purple…

Pero después, a finales de los 70, yo descubrí la música cubana. Yo siempre había estado en un ambiente de músicos y en mi casa se hacían rumbas, y en la esquina de mi casa estaba uno de los lugares más importantes para la música cubana en la ciudad, que se llama El Solar, El Africa, que fue donde nació Chano Pozo, donde nacieron grandes músicos como Eliseo Silveira. Todos mis amigos eran de ahí y yo iba a las rumbas que se hacían en El Africa, iba a los plantes de una región que se llama Abacuá con mi papá, desde niño, y siempre participé en muchas fiestas donde se tocaba música cubana. Pero cuando uno es joven a uno le gusta tocar la música extranjera y me gustaba mucho el rock and roll. Había una emisora que llegaba desde la Florida, desde Orlando, creo que era, que la oímos aquí, que desapareció cuando llegó FM, a finales de los 70 y principios de los 80. Y nosotros oíamos la música de WQAM y copiábamos los arreglos literalmente y después los ensayábamos y los montábamos.

A finales de los 70 descubrí la música cubana. Me tuve que poner a estudiar el tres. Yo lo que había estudiado era la guitarra. Cogí clases con un par de músicos, uno un tresero muy famoso que se llama Isaac Oviedo, uno de los padres del tres cubano. Y con otro viejito de Matanzas que se llamaba Hilario Ariza. Me dieron tres o cuatro clases, lo demás lo estudié solo. Ellos me dijeron la forma en que afinaban el instrumento y las posiciones básicas del tres y yo me fui a estudiarlo solo. Estudié el instrumento para poderlo tocar dentro del grupo, hicimos el grupo Sierra Maestra y tuvo un tremendo éxito aquí en Cuba. Creo que Sierra Maestra es el principio del renacer del interés por la música nacional en Cuba a principios de los 80. Porque fue muy grande: le gustaba a los viejos, porque era música de su época, le gustaba a los jóvenes porque tiene el sabor de la nacionalidad, porque ellos aunque fueran jóvenes y les gustara la música americana, se sienten reflejados en este tipo de música.

Fue muy positivo en términos generales el trabajo de Sierra Maestra. Estuve trabajando con ellos, como te dije, hasta hace dos años. Luego ya fue imposible porque estoy haciendo demasiadas cosas. Y, bueno, ellos siguen su camino y yo sigo el mío. Estoy trabajando como productor, hasta ahora con World Circuit y voy a empezar un camino independiente. Voy a dedicarme a hacer mis propias producciones, porque hay cosas que no coinciden con los intereses de las compañías. World Circuit está muy interesado por la música cubana en el sentido puro, les gusta mucho la música cubana pura. A mí me gusta también la fusión. Me gusta la música cubana pura, yo soy un sonero y he hecho muchos discos de música cubana pura, pero también me gusta la fusión, el jazz, el pop, el rap, me gusta todo. Entonces quiero producir mi propia música en un sello independiente en el futuro. O hacer producciones independientes para grandes compañías, todo depende de cómo funcione la cosa.

Q: ¿Tienes otros proyectos con otro grupo o solo?
JM: En este momento yo tengo varios planes para este año que viene, que no sé si los podré cumplir todos, pero voy a tratar de hacerlos. El día 27 de enero de este año empiezo a grabar el segundo volumer de Afro Cuban All Stars, que es un disco donde voy a tratar de mezclar los músicos cubanos que viven aquí en Cuba con los músicos cubanos que viven en el exilio, para enviar el mensaje de que la nacionalidad está por encima de donde uno vive. Lo más importante es la identidad y el espíritu de cubanismo. En el disco no puede participar toda la gente que yo quiero. Hay mucha gente en los Estados Unidos que tiene miedo. Nosotros no tenemos ningún miedo. Yo no tengo ningún miedo de decir lo que yo pienso. Y no estarán todos los que yo quiero que estén, pero van a estar algunos. Aparte, no me interesa trabajar con nadie que sea de derechas, que sea de extrema derecha, o sea, que considere que trabajar con un músico cubano que vive en Cuba tiene alguna trascendencia política, porque no la tiene. Porque los políticos son los políticos, están a su nivel y deciden las cosas de la nación. Y el pueblo es el pueblo. Yo me considero parte del pueblo cubano, no de la política ni del gobierno cubano.

Q: Creo que todo el mundo dice lo mismo.
JM: Sí. Aquí en Cuba es así, la mayoría, pero lastimosamente en los Estados Unidos hay otra gente que está muy comprometida con gente de extrema derecha. Yo hubiese querido que Cachao López, el viejo, trabajara en mi disco, pero tiene miedo, porque trabaja con Estefan y Estefan es un poco derechista, ¿no? Y a lo mejor eso le puede… Yo no conozco a Estefan personalmente. A lo mejor si yo hablo con Estefan él es una buena persona y dice que sí, pero bueno, no he tenido la forma de llegar a él, porque tiene mucho dinero y la gente que tiene mucho dinero es un poco inaccesible.

Q: Poco a poco creo que va un poco mejor en Miami. Porque, mira, yo no quiero visitar Miami, no me interesa porque hay mucho racismo, por ejemplo, los viejos de Cuba que viven en Miami (I don't understand what you said here) ……. me voy para mi casa.
JM: Yo nunca había estado en Miami y ahora cuando terminé mi último concierto en los Estados Unidos, en Nueva York, a los dos días me fui para Miami porque quería conocer la ciudad. Y hay mucha gente que piensa derecho y que sabe que ellos no tienen ninguna posibilidad de venir aquí a reclamar cosas, porque son cosas que históricamente la gente tiene. A mí nadie me puede sacar de mi casa, y yo sé que esta casa la hizo Elido Batista. Pero si me vienen aquí, entonces tienen que matarme. Esta casa es mía, yo la compré. Hay gente que no tienen problemas con nosotros, pero que tienen miedo de que algunas organizaciones derechistas o algo por el estilo puedan tomar represalias contra ellos o que los bloqueen dentro del mercado norteamericano, que para ellos es un desastre. Ese es el problema que veo.

Q: ¿Qué pasó con Compay Segundo? Oí que le hicieron una amenaza de bomba.
JM: Sí. Nunca han matado a ninguna persona, pero a veces han hecho anuncios de bombas y de terrorismo. Eso carece de sentido, eso es totalmente estúpido. Porque, si por ejemplo, si Fidel Castro va a hablar en el Miami Beach y ellos intentan ponerle una bomba, tiene justificación. Sigue siendo terrorismo, pero es un acto de terrorismo político. Pero Compay Segundo es un cantante, no tiene nada en común con… Toca su música. Entonces carece de sentido que hagan un acto de terrorismo político contra gente que no son políticos. Esto para mí es una estupidez.

Q: Creo que los jóvenes son mejores.
JM: A los jóvenes no les interesa nada, ni van a regresar tampoco. La mayoría de esta gente que tiene un pensamiento absurdo son grupos pequeños.

Q: Sí, pero tienen una voz grande. La gente en Miami que está en contra de Fidel tienen gente en Washington que hacen "lobbying" anti-Cuba.
JM: Hay una cosa que yo nunca he podido entender de las elecciones en los Estados Unidos. Yo no sé qué importancia tiene el voto de la Florida. El voto de la Florida resulta muy importante para todos los presidentes y entonces los representantes de la Florida que son cubanos varios de ellos, como Lequinez, como Díaz Valar, son gentes muy de derecha, en el sentido que favorecen los problemas del embargo y cosas así y son anticastristas. Aparentemente, ellos tienen una gran influencia dentro de la política exterior americana y dentro del sistema electoral americano, lo cual yo nunca he entendido, porque yo estuve en Miami y Miami me parece una ciudad de campo de aquí de Cuba. Miami es lo mismo que Cuba, en mejores condiciones, pero es lo mismo y se parece a una playa, a un lugar de turismo de aquí. No lo veo como una ciudad importante al lado de Los Angeles, San Francisco, Nueva York o Washington. Incluso no se parece a los Estados Unidos en absoluto, no parece un lugar americano. Pero, bueno, tiene importancia.

Q: Seguro que ahora hay mucho interés en todas las cosas que tú haces con Afro Cuban All Stars. Creo que es debido a tu disco que ahora todo el mundo habla de Cuba y de la música cubana.
JM: Pienso que eso es bueno, pero también pienso que se va a saturar el mercado de música cubana. Hay mucha gente haciendo producciones de bajo costo y muy malas de música cubana. El problema es que hay una gran cantidad de gente sin escrúpulos que están alrededor de Cuba. El estado cubano le ha dado la posibilidad a muchos extranjeros de invertir aquí en Cuba. Entonces, Cuba es una mina de oro en estos momentos. Una de las fuentes de ingreso posibles, no de gran rendimiento pero sí de rendimiento mediano dentro del mundo comercial, es la música. Entonces hay mucha gente que están viniendo y explotando la música cubana. Como las condiciones económicas en Cuba son malas, pagan mal a los músicos, hacen producciones de muy bajo costo, con muy poco amor y con el objetivo sencillamente de ganar dinero. O sea, en cierta medida, yo estoy contento de que haya un boom de la música cubana y estoy seguro de que en cierta medida el trabajo mío ha influido sobre ese boom: el disco de Afrocuban All Stars, el disco que yo le hice a Rubén González y el disco que yo trabajé con Ry Cooder para hacer el Buenavista Social Club. Eso ha influido. El temor mío es que yo sé que este boom va a pasar, y mi temor es que ese boom no favorezca a la música y a los músicos cubanos. Estoy contento de que exista este renovado interés por la música cubana y pienso que este fenómeno del boom puede durar dos o tres años más. Lo que espero es que la música recupere al menos el nivel que tenía antes del año 59 y que se rompan las leyes que impiden que los músicos cubanos firmen con compañías mayores. Yo pienso que si la música cubana firma con compañías mayores, nosotros vamos a recuperar el espacio que perdimos. Nuestra música fue sustituida en el mercado americano con la música que hacían los puertorriqueños, las emigraciones latinas y algunos americanos, la música de Fania All Stars, polkas y todo este tipo de música.

Q: Tú ahora grabas con los soneros viejos…
JM: Lo que nosotros hemos hecho ha demostrado al mundo que estos soneros viejos son la escuela de la música cubana y además ha levantado un poco el espíritu nostálgico, la nostalgia del sonido cubano del 50. Yo traté de hacer con el Afrocuban All Stars que el sonido recordara a las grandes orquestas cubanas de los 50, que recordara a Machito y los Afocuban, que recordara a Mario Bauza, Chico O'Farrell… Este es el sonido. Los arreglos son más modernos, un poco más modernos. Tampoco quise complicar mucho la armonía y la estructura armónica de los temas porque si no, la gente no lo entiende. Eso es lo que pasa muchas veces cuando uno conoce mucha música: uno trata de hacer música para que los músicos digan "Ah, qué bien está hecha esa orquestación". Pero los que consumen la música no son músicos Los músicos casi no compran discos, se los regalan.

Q: Creo que la comunicación entre nuestos paises es mejor.
JM: Ahora sí hay mucha más comunicación y muchas más facilidades para ir a los Estados Unidos. Yo espero que la música cubana pueda entrar al mercado americano. No sólo una orquesta como la que yo hice, que tiene músicos de otras generaciones, sino también las orquestas jóvenes, que son muy buenas. Las orquestas jóvenes están cambiando un poco su estilo. Hay mucho interés por hacer orquestaciones nuevas de temas clásicos, interés por cantar en el estilo de los grandes soneros y eso es positivo. En el futuro yo pienso hacer una orquesta de jóvenes, pero para tocar en el sonido de la música cubana, dentro de los parámetros en los que yo me muevo. Hay un límite que no se puede sobrepasar para que la música suene cubana, porque si sobrepasas este límite o te suena portorriqueña, al estilo de la salsa de Nueva York, o te suena raro, demasiado complicado, entonces la gente no pueden aprenderse las melodías. La música tiene que ser complicada por su contenido, pero no por su forma. La música popular tiene que ser accesible para la gente que no conoce música, que son los consumidores.

Q: ¿Qué escuchan los jóvenes de aquí? ¿Escuchan la música clásica cubana, salsa, o qué?
JM: La música clásica cubana no resulta muy bien promovida por las emisoras de Cuba porque el aislamiento crea un síndrome que se llama "el síndrome de lo extranjero". Cuando tú estás aislado piensas que todo lo de fuera de tu lugar es mejor que lo que tú tienes, lo cual es negativo. Por eso es el éxito que tienen aquí en Cuba algunos cantantes bien mediocres, pero que son muy populares y muy bien promovidos por grandes transnacionales, ¿entiendes? También ahora ha sido muy positivo el renacer de la música cubana por los grupos jóvenes, que lograron imponerse dentro del sector de la juventud y retomar un poco el espíritu nacional. Ellos tocan otro tipo de música, que tiene muchos valores. No es el tipo de música que a mí me gusta ni que yo trabajo, pero yo le encuentro muchos valores, y han podido competir con la presencia de la música extranjera pura en la radiodifusión cubana. Yo pienso que aquí lo que hace falta es una política más abierta de promoción de la música. Como los medios de difusión son estatales, los parámetros bajo los cuales se rigen los directores de programas o los Dj's para hacer la programación, son criterios muy subjetivos porque no hay compañías que paguen para que se pase su música. Yo pienso que esto va a cambiar en el futuro, la radio va a ser un poco más comercial, pero al mismo tiempo va a permitir la apertura a todos los diferentes géneros de música cubana.

Q: Pero siempre ha habido aquí un ciclo, en el que ahora hay cosas nuevas, pero se regresa al mismo punto, ¿no?
JM: No exactamente al mismo punto, sinoa un punto un poco superior. Eso está empezando a pasar ahora. Estamos volviendo al sonido cubano, un poco más elaborado de acuerdo a los intereses de los jóvenes, con otros instrumentos. Y hay que utilizar sintetizadores y hay que utilizar la tecnología. Yo no estoy en contra de utilizar la tecnología. A mí me gusta mucho mezclar instrumentos electrónicos con instrumentos acústicos. Lo que hay cosas que la electrónica no ha podido lograr. No hay nada que suene como un piano, no existe. Yo he tenido los mejores sintetizadores en mis manos, los mejores pianos ampliados, y no existe en el mundo de los sintetizadores un sonido de piano real, como suena un Steinway, grabado con ambiente. No han podido reproducir la orquesta de cuerda. Nada suena como un violín, como un violoncelo. Por lo tanto todavía tú tienes que utilizar instrumentos acústicos. Lo que más me gusta es el sonido que se llama MG, que son sonidos sintéticos, completamente sintéticos, que no son instrumentos, son instrumentos inventados. Pero no voy a utilizar en mi disco un piano Yamaha, o Roland, porque no suenan igual. Yo utilizo siempre cuando grabo un gran piano. No se puede copiar un tres, no suena, no se puede copiar una guitarra, no suena, simplemente no suena. Ni siquiera han podido con una Gibson del 57 o el 58, como la que utilizaba Elvis, no cabe en los sintetizadores, no suena así, porque no tiene los mismo amplificadores, ¡No suena igual! Por eso a mí me gusta mezclar en los discos los sonidos de sintetizadores con sonidos naturales, reales. En el último disco que hice, de Afrocuban All Stars, no usé ningun sonido sintético. Grabé con un Steinway y todo natural. Y en este disco que viene también voy a grabarlo todo natural. En otros discos es posible que utilice sintentizadores.

Q: ¿Y en este nuevo disco de Afro Cuban All Stars, vas a usar el mismo grupo?
JM: No, distinto. Yo voy a hacerlo con gente de una generación media, gente de cuarenta y tantos años más o menos, y algunos jóvenes. No va a ser como el otro, que era un tributo a los grandes intérpretes de otra época. Es posible que canten algunos viejitos, pero no va a ser un disco de los viejitos. Yo lo hago en quince días. El otro lo hice en una semana. Voy a grabar aquí en Cuba y un pedazo en Nueva York y mezclar en Londres. Porque hay músicos que no pueden venir a Cuba y entonces yo voy a ir a Nueva York a grabarlos, a invitarlos para que toquen.

Q: ¿Y vas a ir de gira este año?
JM: Sí, en junio vamos a Estados Unidos, a Los Angeles con Playboy [Playboy Jazz Festival], y también a San Francisco. No sé si Oakland o San Francisco. Vete a la página de INN, que son mis agentes en Estados Unidos. Trabajan con Chucho Valdés también y con varios músicos cubanos, y con gente como Roy Hargrove, Winton Marsalis. Trabajan el circuito del jazz, que es el circuito que a mí me interesa. A mí no me interesa tocar bailes porque eso no da nada. A mí lo que me gusta es tocar en los teatros, sitios como Lincoln Center, Carnegie Hall, Manhattan Sound Hall. Me gusta el sonido y el hecho de que la gente va a escuchar música. Si quieren bailar, pueden bailar y siempre bailan en todos los conciertos.

Q: ¡Pero tengo que bailar cuando ustedes tocan!
JM: Sí, cuando tocamos ahora en Oakland, la gente bailó.

Q: Sí, pero sólo dos canciones al final.
JM: Pero a mí me gusta que la gente esté escuchando la música, porque también el estilo que yo toco no es un bailable detrás de otro. Si los Van Van tocan en un teatro no sirve, porque es una música que es de baile y si tú te sientas a escucharla son todos los temas muy parecidos. Pero yo hago siempre un repertorio muy variado. Y toco un danzón para escuchar, o toco Latin Jazz, y puedo tocar un bailable también. La cosa está en que el proyecto es mostrar todos los diferentes géneros de la música cubana, demostrar que la música cubana no es monótona, sino que tiene mucha variedad

Q: ¿Hay algún otro proyecto que quieres hacer, especial?
JM: Yo tengo varias ideas de discos que yo quiero hacer por mi cuenta. Y después encontraré una compañía que los compre, o los hago yo por cuenta propia. Son cosas que yo siempre he deseado hacer. Yo hice ya un disco con Félix Valoy, uno de los soneros de época. Tengo grabada ya toda la base y me falta ponerle la voz y hacerle un poco la posproducción en la computadora, cortar cosas. Quiero hacer un disco con Guillermo Rubalcava también, que es pianista, es viejito, tiene setenta y tantos años y si no hace un disco ahora dentro de tres o cuatro años ya no va a poder tocar. Quiero hacer un disco con un cantante que era cantante de Sierra Maestra, que empezó cantando conmigo desde que era un muchacho, y que es un gran cantante, se llama Alberto Valdés. Y quiero hacer un disco con Pedro Calvo, que es el cantante de los Van Van, que es amigo mío hace muchos años y hace tiempo que queremos hacer un disco bailable, algo más comercial, pero con todos los diferentes géneros. Yo haría toda la dirección de la orquesta y las orquestaciones, los arreglos.

Q: ¿Y todos estos proyectos son para este año?
JM: Pienso hacerlos todos este año.

Q: ¿Y dónde vas a ir de gira?
JM: Un mes en los Estados Unidos, un mes y medio en Europa en el verano, y después repito en Europa en el invierno. Porque el invierno es muy bueno en Europa. En verano hago los festivales de jazz y en invierno hago las salas de conciertos. Pero en verano no tiene sentido hacer conciertos en sala, porque hay mucha gente que se va a las playas o va a los festivales, pero no puedo organizar un concierto en lugares importantes. El invierno que viene quiero tocar en el Olympia en París, quiero tocar en el Royal Albert Hall en Londres, que todavía no hemos intentado hacerlo, pero ya llenamos dos noches consecutivas el Royal Festival Hall, que es una tremenda sala en Londres, había como 3.700 personas o 4.000 cada noche, dos noches consecutivas. Vendimos la primera noche con un mes de avance, anunciamos y a la semana ya estaba vendido. Entonces pusimos la otra fecha y lo llenamos también. Después de eso yo creo que podemos hacer una noche en el Royal Albert Hall, que son 8.000 personas. No podemos hacer cinco noches, como hace Elton John, pero…ja, ja, ja.

Q: ¿Y todo está bien con ustedes en cuestión de dinero? Porque yo veo un problema con muchos grupos de Cuba que vienen a Estados Unidos y yo creo que no dan suficiente dinero a los músicos.
JM: Nosotros no podemos cobrar dinero en los Estados Unidos. Eso es la ley… Normalmente, en Europa va muy bien. En Estados Unidos normalmente no se paga lo que se debería pagar a nadie. Ningún gran músico de jazz cobra bien en Estados Unidos. Marsalis, que es un gran músico, gana su dinero haciendo sus programas, sus clases, y sus giras a Europa, si no, se muere de hambre.

Q: ¿Fuiste al festival de jazz aquí en la Habana?
JM: No fui, estaba grabando. He estado trabajando muy fuerte, porque tenía dos compromisos, aparte de mi disco. Aparte de este compromiso del disco de Félix Valoy, tenía un compromiso bastante importante. Hay una cantante, Nora, que vi en Los Angeles cuando cantaba con una orquesta de japoneses, la Orquesta de la Luz, que quiere hacer su disco de solista y me pidió que yo le escribiera un tema, un arreglo de música cubana. Me costó mucho trabajo hacerlo, porque es una canción muy conocida, muy famosa, se llama "Cachita", de Rafael Hernández y tratar de hacer con "Cachita" una cosa distinta, que no se parezca a lo que han hecho antes, es muy difícil. Y el otro compromiso es que mañana voy al estudio a grabar con Rubén González y un grupo de rap mexicano que se llama Café Tacuba. Son unos músicos muy famosos de rap y quieren grabar un danzón como hip hop y quieren poner un danzón en la primera parte y después rapear atrás, arriba del danzón…¡una locura! Entonces mañana voy a grabar con él y también con Cachaíto.

Q: ¿Va a llevar mucho tiempo la grabación?
JM: Yo espero terminar en tres o cuatro horas, porque tengo que trabajar. Tengo que hacer seis arreglos en una semana y media, y yo soy muy artesanal haciendo la música, soy muy exigente. Yo trato mucho de no imitarme a mí mismo, porque cuando tú escribes mucha música, llega un momento en que te pareces tú a ti mismo y yo trato de que en un mismo disco, yo no me parezca a mí mismo cuando estoy haciendo las orquestaciones, tienen que ser completamente distintas. Estoy muy enfocado en el trabajo.

La esposa de Juan dio señal de que habían otras citas pendientes. Terminamos aquí. Esta fue la primera vez que vi un hogar con una oficina como se ve comúnmente en los Estados Unidos - - su tiempo estaba programado hasta el minuto. Asegúrese de ver a Juan de Marcos con los Afro Cuban All Stars en abril aquí mismo en el área de la bahía.

Escuche una sound byte de su nuevo CD, "Distinto, Diferente".

 

Entrivisata ©2000 por Julia Sewell.
Transcriptión ©2000 por
Isidra Menkos
Traducción ©2000 por
Wright Interpreting
All rights reserved. No reproduction without permission.


San Francisco/Bay Area Salsa & Latin Jazz: Interviews: Juan de Marcos

Juan de Marcos:
Una voz clara, única y diferente

Llegué a la entrevista con el músico, compositor y productor Juan de Marcos con casi una hora de retraso. Este vecindario en particular en las afueras de Havana no tiene muchos rótulos para indicar las calles y se me hizo un poco difícil encontrar la casa. No hay cuidado, me dijo, y me dio la bienvenida. Me disculpé profundamente por mi atraso y me senté con este hombre talentoso para compartir una conversación inolvidable.

Q: ¿Puedes contarme un poco de tu historia?
Juan de Marcos: Yo vengo de una familia donde había músicos. Mi papá era músico, yo estudié música de pequeño. No hice los estudios completos de música, porque yo era un poco desorganizado. Mi papá nunca quiso que yo fuera músico profesional, porque él consideraba que ser músico no era tener una carrera. Querían que yo fuera un profesional. Entonces aprovechó cuando a mí me sacaron del conservatorio por situaciones de indisciplina y yo hice el preuniversitario y después hice una carrera en la Universidad. Pero siempre me gustó la música. Hice también estudios de guitarra clásica privados con Graciano Gómez, que era una guitarrista cubano, y con Vicente González Rubiera, que se llama Goyún, que era uno de los más grandes guitarristas populares de Cuba. Estudié guitarra popular y la armonía con él. Después, todo el resto de mis estudios ha sido autodidacta. Yo he estudiado mucho la música sinfónica de los siglos XVIII y XIX para utilizar las técnicas de la música sinfónica dentro de la música popular cubana. Y he estudiado mucho la música cubana, mucho, mucho, mucho. Fui uno de los primeros que empezó a tocar el tres aquí en Cuba, que era un instrumento que estaba perdido, no lo tocaban los jóvenes. Hasta que a finales de los 70, estando yo en la Universidad hicimos un grupo que se llama Sierra Maestra, un grupo de son. Fue un grupo que rompió las barreras de empezar a tocar, dentro de la generación nueva, la música cubana clásica. Y estuve trabajando con ellos hasta hace dos años porque ya por razones de trabajo no podía continuar con ellos.

He estudiado toda la música cubana, no sólo desde el punto de vista técnico como músico, sino también desde el punto de vista estructural y morfológico, como musicólogo. He trabajado para la radio haciendo programas especializados en música cubana. Considero que tengo bastantes conocimientos sobre ellos.

Profesionalmente, he estado trabajando desde el año 82 con Sierra Maestra. Y después hice el proyecto este que se conoce en los Estados Unidos y en el mundo en el año 96 con una compañía inglesa que se llama World Circuit, que es con la que yo trabajo, y me dio la posibilidad de llevar a la práctica este proyecto de mezclar gente de diferentes generaciones para tocar música cubana [Afro Cuban All Stars]. Un tributo a la música cubana, que era una idea que yo tenía de hace muchos años y pude hacerlo con la colaboración de World Circuit y de mi familia, mi esposa que me ha ayudado toda la vida. Ella es la que se ocupa de todo las cosas administrativas y es la general manager de todo mi trabajo.

Además de músico profesional, yo soy ingeniero hidráulico, lo que es hidráulica de la agricultura. Y estuve trabajando como diez años de profesor de universidad. Cuando decidí dedicarme a la carrera de música sin llevar otras profesiones fue en el año 1990, porque había una coyuntura económica que lo determinaba. Yo ganaba muy buen salario en la Universidad, estaba muy bien, estaba haciendo lo que se llama el doctorado de ciencias, estaba casi a punto de terminarlo. Yo tengo alrededor de cinco libros científicos escritos por mí, más de 25 artículos científicos publicados en revistas de todo el mundo, de mi profesión. Yo trabajaba como profesor de hidráulica de conductos forzados en la Universidad. Pero en el año 90, el día después de que cayó el muro de Berlín, yo sabía lo que iba a pasar desde el punto de vista económico. Y decidí que era lo mejor dedicarme a la música. Aparte que era una cosa que quería también. Yo hubiese seguido como profesor de universidad y hubiese tenido la música como una actividad adicional, como hace Egrén, por ejemplo, pero después decidí dedicarme completamente a la música. Era necesario en aquel momento.

Aprendí inglés desde muy joven, porque yo empecé como músico tocando en bandas rock, cuando tenía 14 o 15 años, con muchos músicos que viven en los Estados Unidos ahora. Yo soy de la época de Ricardo Bey Martínez, de Arturo Sandoval, Jorge Conde y todos esos músicos. La mayoría hoy viven en Miami y cada cual está en diferentes caminos, tocando diferentes tipos de música. Pero yo empecé tocando guitarra aquí en bandas de rock y aprendí inglés para poder cantar las canciones de King Crimson, Rolling Stones, Deep Purple…

Pero después, a finales de los 70, yo descubrí la música cubana. Yo siempre había estado en un ambiente de músicos y en mi casa se hacían rumbas, y en la esquina de mi casa estaba uno de los lugares más importantes para la música cubana en la ciudad, que se llama El Solar, El Africa, que fue donde nació Chano Pozo, donde nacieron grandes músicos como Eliseo Silveira. Todos mis amigos eran de ahí y yo iba a las rumbas que se hacían en El Africa, iba a los plantes de una región que se llama Abacuá con mi papá, desde niño, y siempre participé en muchas fiestas donde se tocaba música cubana. Pero cuando uno es joven a uno le gusta tocar la música extranjera y me gustaba mucho el rock and roll. Había una emisora que llegaba desde la Florida, desde Orlando, creo que era, que la oímos aquí, que desapareció cuando llegó FM, a finales de los 70 y principios de los 80. Y nosotros oíamos la música de WQAM y copiábamos los arreglos literalmente y después los ensayábamos y los montábamos.

A finales de los 70 descubrí la música cubana. Me tuve que poner a estudiar el tres. Yo lo que había estudiado era la guitarra. Cogí clases con un par de músicos, uno un tresero muy famoso que se llama Isaac Oviedo, uno de los padres del tres cubano. Y con otro viejito de Matanzas que se llamaba Hilario Ariza. Me dieron tres o cuatro clases, lo demás lo estudié solo. Ellos me dijeron la forma en que afinaban el instrumento y las posiciones básicas del tres y yo me fui a estudiarlo solo. Estudié el instrumento para poderlo tocar dentro del grupo, hicimos el grupo Sierra Maestra y tuvo un tremendo éxito aquí en Cuba. Creo que Sierra Maestra es el principio del renacer del interés por la música nacional en Cuba a principios de los 80. Porque fue muy grande: le gustaba a los viejos, porque era música de su época, le gustaba a los jóvenes porque tiene el sabor de la nacionalidad, porque ellos aunque fueran jóvenes y les gustara la música americana, se sienten reflejados en este tipo de música.

Fue muy positivo en términos generales el trabajo de Sierra Maestra. Estuve trabajando con ellos, como te dije, hasta hace dos años. Luego ya fue imposible porque estoy haciendo demasiadas cosas. Y, bueno, ellos siguen su camino y yo sigo el mío. Estoy trabajando como productor, hasta ahora con World Circuit y voy a empezar un camino independiente. Voy a dedicarme a hacer mis propias producciones, porque hay cosas que no coinciden con los intereses de las compañías. World Circuit está muy interesado por la música cubana en el sentido puro, les gusta mucho la música cubana pura. A mí me gusta también la fusión. Me gusta la música cubana pura, yo soy un sonero y he hecho muchos discos de música cubana pura, pero también me gusta la fusión, el jazz, el pop, el rap, me gusta todo. Entonces quiero producir mi propia música en un sello independiente en el futuro. O hacer producciones independientes para grandes compañías, todo depende de cómo funcione la cosa.

Q: ¿Tienes otros proyectos con otro grupo o solo?
JM: En este momento yo tengo varios planes para este año que viene, que no sé si los podré cumplir todos, pero voy a tratar de hacerlos. El día 27 de enero de este año empiezo a grabar el segundo volumer de Afro Cuban All Stars, que es un disco donde voy a tratar de mezclar los músicos cubanos que viven aquí en Cuba con los músicos cubanos que viven en el exilio, para enviar el mensaje de que la nacionalidad está por encima de donde uno vive. Lo más importante es la identidad y el espíritu de cubanismo. En el disco no puede participar toda la gente que yo quiero. Hay mucha gente en los Estados Unidos que tiene miedo. Nosotros no tenemos ningún miedo. Yo no tengo ningún miedo de decir lo que yo pienso. Y no estarán todos los que yo quiero que estén, pero van a estar algunos. Aparte, no me interesa trabajar con nadie que sea de derechas, que sea de extrema derecha, o sea, que considere que trabajar con un músico cubano que vive en Cuba tiene alguna trascendencia política, porque no la tiene. Porque los políticos son los políticos, están a su nivel y deciden las cosas de la nación. Y el pueblo es el pueblo. Yo me considero parte del pueblo cubano, no de la política ni del gobierno cubano.

Q: Creo que todo el mundo dice lo mismo.
JM: Sí. Aquí en Cuba es así, la mayoría, pero lastimosamente en los Estados Unidos hay otra gente que está muy comprometida con gente de extrema derecha. Yo hubiese querido que Cachao López, el viejo, trabajara en mi disco, pero tiene miedo, porque trabaja con Estefan y Estefan es un poco derechista, ¿no? Y a lo mejor eso le puede… Yo no conozco a Estefan personalmente. A lo mejor si yo hablo con Estefan él es una buena persona y dice que sí, pero bueno, no he tenido la forma de llegar a él, porque tiene mucho dinero y la gente que tiene mucho dinero es un poco inaccesible.

Q: Poco a poco creo que va un poco mejor en Miami. Porque, mira, yo no quiero visitar Miami, no me interesa porque hay mucho racismo, por ejemplo, los viejos de Cuba que viven en Miami (I don't understand what you said here) ……. me voy para mi casa.
JM: Yo nunca había estado en Miami y ahora cuando terminé mi último concierto en los Estados Unidos, en Nueva York, a los dos días me fui para Miami porque quería conocer la ciudad. Y hay mucha gente que piensa derecho y que sabe que ellos no tienen ninguna posibilidad de venir aquí a reclamar cosas, porque son cosas que históricamente la gente tiene. A mí nadie me puede sacar de mi casa, y yo sé que esta casa la hizo Elido Batista. Pero si me vienen aquí, entonces tienen que matarme. Esta casa es mía, yo la compré. Hay gente que no tienen problemas con nosotros, pero que tienen miedo de que algunas organizaciones derechistas o algo por el estilo puedan tomar represalias contra ellos o que los bloqueen dentro del mercado norteamericano, que para ellos es un desastre. Ese es el problema que veo.

Q: ¿Qué pasó con Compay Segundo? Oí que le hicieron una amenaza de bomba.
JM: Sí. Nunca han matado a ninguna persona, pero a veces han hecho anuncios de bombas y de terrorismo. Eso carece de sentido, eso es totalmente estúpido. Porque, si por ejemplo, si Fidel Castro va a hablar en el Miami Beach y ellos intentan ponerle una bomba, tiene justificación. Sigue siendo terrorismo, pero es un acto de terrorismo político. Pero Compay Segundo es un cantante, no tiene nada en común con… Toca su música. Entonces carece de sentido que hagan un acto de terrorismo político contra gente que no son políticos. Esto para mí es una estupidez.

Q: Creo que los jóvenes son mejores.
JM: A los jóvenes no les interesa nada, ni van a regresar tampoco. La mayoría de esta gente que tiene un pensamiento absurdo son grupos pequeños.

Q: Sí, pero tienen una voz grande. La gente en Miami que está en contra de Fidel tienen gente en Washington que hacen "lobbying" anti-Cuba.
JM: Hay una cosa que yo nunca he podido entender de las elecciones en los Estados Unidos. Yo no sé qué importancia tiene el voto de la Florida. El voto de la Florida resulta muy importante para todos los presidentes y entonces los representantes de la Florida que son cubanos varios de ellos, como Lequinez, como Díaz Valar, son gentes muy de derecha, en el sentido que favorecen los problemas del embargo y cosas así y son anticastristas. Aparentemente, ellos tienen una gran influencia dentro de la política exterior americana y dentro del sistema electoral americano, lo cual yo nunca he entendido, porque yo estuve en Miami y Miami me parece una ciudad de campo de aquí de Cuba. Miami es lo mismo que Cuba, en mejores condiciones, pero es lo mismo y se parece a una playa, a un lugar de turismo de aquí. No lo veo como una ciudad importante al lado de Los Angeles, San Francisco, Nueva York o Washington. Incluso no se parece a los Estados Unidos en absoluto, no parece un lugar americano. Pero, bueno, tiene importancia.

Q: Seguro que ahora hay mucho interés en todas las cosas que tú haces con Afro Cuban All Stars. Creo que es debido a tu disco que ahora todo el mundo habla de Cuba y de la música cubana.
JM: Pienso que eso es bueno, pero también pienso que se va a saturar el mercado de música cubana. Hay mucha gente haciendo producciones de bajo costo y muy malas de música cubana. El problema es que hay una gran cantidad de gente sin escrúpulos que están alrededor de Cuba. El estado cubano le ha dado la posibilidad a muchos extranjeros de invertir aquí en Cuba. Entonces, Cuba es una mina de oro en estos momentos. Una de las fuentes de ingreso posibles, no de gran rendimiento pero sí de rendimiento mediano dentro del mundo comercial, es la música. Entonces hay mucha gente que están viniendo y explotando la música cubana. Como las condiciones económicas en Cuba son malas, pagan mal a los músicos, hacen producciones de muy bajo costo, con muy poco amor y con el objetivo sencillamente de ganar dinero. O sea, en cierta medida, yo estoy contento de que haya un boom de la música cubana y estoy seguro de que en cierta medida el trabajo mío ha influido sobre ese boom: el disco de Afrocuban All Stars, el disco que yo le hice a Rubén González y el disco que yo trabajé con Ry Cooder para hacer el Buenavista Social Club. Eso ha influido. El temor mío es que yo sé que este boom va a pasar, y mi temor es que ese boom no favorezca a la música y a los músicos cubanos. Estoy contento de que exista este renovado interés por la música cubana y pienso que este fenómeno del boom puede durar dos o tres años más. Lo que espero es que la música recupere al menos el nivel que tenía antes del año 59 y que se rompan las leyes que impiden que los músicos cubanos firmen con compañías mayores. Yo pienso que si la música cubana firma con compañías mayores, nosotros vamos a recuperar el espacio que perdimos. Nuestra música fue sustituida en el mercado americano con la música que hacían los puertorriqueños, las emigraciones latinas y algunos americanos, la música de Fania All Stars, polkas y todo este tipo de música.

Q: Tú ahora grabas con los soneros viejos…
JM: Lo que nosotros hemos hecho ha demostrado al mundo que estos soneros viejos son la escuela de la música cubana y además ha levantado un poco el espíritu nostálgico, la nostalgia del sonido cubano del 50. Yo traté de hacer con el Afrocuban All Stars que el sonido recordara a las grandes orquestas cubanas de los 50, que recordara a Machito y los Afocuban, que recordara a Mario Bauza, Chico O'Farrell… Este es el sonido. Los arreglos son más modernos, un poco más modernos. Tampoco quise complicar mucho la armonía y la estructura armónica de los temas porque si no, la gente no lo entiende. Eso es lo que pasa muchas veces cuando uno conoce mucha música: uno trata de hacer música para que los músicos digan "Ah, qué bien está hecha esa orquestación". Pero los que consumen la música no son músicos Los músicos casi no compran discos, se los regalan.

Q: Creo que la comunicación entre nuestos paises es mejor.
JM: Ahora sí hay mucha más comunicación y muchas más facilidades para ir a los Estados Unidos. Yo espero que la música cubana pueda entrar al mercado americano. No sólo una orquesta como la que yo hice, que tiene músicos de otras generaciones, sino también las orquestas jóvenes, que son muy buenas. Las orquestas jóvenes están cambiando un poco su estilo. Hay mucho interés por hacer orquestaciones nuevas de temas clásicos, interés por cantar en el estilo de los grandes soneros y eso es positivo. En el futuro yo pienso hacer una orquesta de jóvenes, pero para tocar en el sonido de la música cubana, dentro de los parámetros en los que yo me muevo. Hay un límite que no se puede sobrepasar para que la música suene cubana, porque si sobrepasas este límite o te suena portorriqueña, al estilo de la salsa de Nueva York, o te suena raro, demasiado complicado, entonces la gente no pueden aprenderse las melodías. La música tiene que ser complicada por su contenido, pero no por su forma. La música popular tiene que ser accesible para la gente que no conoce música, que son los consumidores.

Q: ¿Qué escuchan los jóvenes de aquí? ¿Escuchan la música clásica cubana, salsa, o qué?
JM: La música clásica cubana no resulta muy bien promovida por las emisoras de Cuba porque el aislamiento crea un síndrome que se llama "el síndrome de lo extranjero". Cuando tú estás aislado piensas que todo lo de fuera de tu lugar es mejor que lo que tú tienes, lo cual es negativo. Por eso es el éxito que tienen aquí en Cuba algunos cantantes bien mediocres, pero que son muy populares y muy bien promovidos por grandes transnacionales, ¿entiendes? También ahora ha sido muy positivo el renacer de la música cubana por los grupos jóvenes, que lograron imponerse dentro del sector de la juventud y retomar un poco el espíritu nacional. Ellos tocan otro tipo de música, que tiene muchos valores. No es el tipo de música que a mí me gusta ni que yo trabajo, pero yo le encuentro muchos valores, y han podido competir con la presencia de la música extranjera pura en la radiodifusión cubana. Yo pienso que aquí lo que hace falta es una política más abierta de promoción de la música. Como los medios de difusión son estatales, los parámetros bajo los cuales se rigen los directores de programas o los Dj's para hacer la programación, son criterios muy subjetivos porque no hay compañías que paguen para que se pase su música. Yo pienso que esto va a cambiar en el futuro, la radio va a ser un poco más comercial, pero al mismo tiempo va a permitir la apertura a todos los diferentes géneros de música cubana.

Q: Pero siempre ha habido aquí un ciclo, en el que ahora hay cosas nuevas, pero se regresa al mismo punto, ¿no?
JM: No exactamente al mismo punto, sinoa un punto un poco superior. Eso está empezando a pasar ahora. Estamos volviendo al sonido cubano, un poco más elaborado de acuerdo a los intereses de los jóvenes, con otros instrumentos. Y hay que utilizar sintetizadores y hay que utilizar la tecnología. Yo no estoy en contra de utilizar la tecnología. A mí me gusta mucho mezclar instrumentos electrónicos con instrumentos acústicos. Lo que hay cosas que la electrónica no ha podido lograr. No hay nada que suene como un piano, no existe. Yo he tenido los mejores sintetizadores en mis manos, los mejores pianos ampliados, y no existe en el mundo de los sintetizadores un sonido de piano real, como suena un Steinway, grabado con ambiente. No han podido reproducir la orquesta de cuerda. Nada suena como un violín, como un violoncelo. Por lo tanto todavía tú tienes que utilizar instrumentos acústicos. Lo que más me gusta es el sonido que se llama MG, que son sonidos sintéticos, completamente sintéticos, que no son instrumentos, son instrumentos inventados. Pero no voy a utilizar en mi disco un piano Yamaha, o Roland, porque no suenan igual. Yo utilizo siempre cuando grabo un gran piano. No se puede copiar un tres, no suena, no se puede copiar una guitarra, no suena, simplemente no suena. Ni siquiera han podido con una Gibson del 57 o el 58, como la que utilizaba Elvis, no cabe en los sintetizadores, no suena así, porque no tiene los mismo amplificadores, ¡No suena igual! Por eso a mí me gusta mezclar en los discos los sonidos de sintetizadores con sonidos naturales, reales. En el último disco que hice, de Afrocuban All Stars, no usé ningun sonido sintético. Grabé con un Steinway y todo natural. Y en este disco que viene también voy a grabarlo todo natural. En otros discos es posible que utilice sintentizadores.

Q: ¿Y en este nuevo disco de Afro Cuban All Stars, vas a usar el mismo grupo?
JM: No, distinto. Yo voy a hacerlo con gente de una generación media, gente de cuarenta y tantos años más o menos, y algunos jóvenes. No va a ser como el otro, que era un tributo a los grandes intérpretes de otra época. Es posible que canten algunos viejitos, pero no va a ser un disco de los viejitos. Yo lo hago en quince días. El otro lo hice en una semana. Voy a grabar aquí en Cuba y un pedazo en Nueva York y mezclar en Londres. Porque hay músicos que no pueden venir a Cuba y entonces yo voy a ir a Nueva York a grabarlos, a invitarlos para que toquen.

Q: ¿Y vas a ir de gira este año?
JM: Sí, en junio vamos a Estados Unidos, a Los Angeles con Playboy [Playboy Jazz Festival], y también a San Francisco. No sé si Oakland o San Francisco. Vete a la página de INN, que son mis agentes en Estados Unidos. Trabajan con Chucho Valdés también y con varios músicos cubanos, y con gente como Roy Hargrove, Winton Marsalis. Trabajan el circuito del jazz, que es el circuito que a mí me interesa. A mí no me interesa tocar bailes porque eso no da nada. A mí lo que me gusta es tocar en los teatros, sitios como Lincoln Center, Carnegie Hall, Manhattan Sound Hall. Me gusta el sonido y el hecho de que la gente va a escuchar música. Si quieren bailar, pueden bailar y siempre bailan en todos los conciertos.

Q: ¡Pero tengo que bailar cuando ustedes tocan!
JM: Sí, cuando tocamos ahora en Oakland, la gente bailó.

Q: Sí, pero sólo dos canciones al final.
JM: Pero a mí me gusta que la gente esté escuchando la música, porque también el estilo que yo toco no es un bailable detrás de otro. Si los Van Van tocan en un teatro no sirve, porque es una música que es de baile y si tú te sientas a escucharla son todos los temas muy parecidos. Pero yo hago siempre un repertorio muy variado. Y toco un danzón para escuchar, o toco Latin Jazz, y puedo tocar un bailable también. La cosa está en que el proyecto es mostrar todos los diferentes géneros de la música cubana, demostrar que la música cubana no es monótona, sino que tiene mucha variedad

Q: ¿Hay algún otro proyecto que quieres hacer, especial?
JM: Yo tengo varias ideas de discos que yo quiero hacer por mi cuenta. Y después encontraré una compañía que los compre, o los hago yo por cuenta propia. Son cosas que yo siempre he deseado hacer. Yo hice ya un disco con Félix Valoy, uno de los soneros de época. Tengo grabada ya toda la base y me falta ponerle la voz y hacerle un poco la posproducción en la computadora, cortar cosas. Quiero hacer un disco con Guillermo Rubalcava también, que es pianista, es viejito, tiene setenta y tantos años y si no hace un disco ahora dentro de tres o cuatro años ya no va a poder tocar. Quiero hacer un disco con un cantante que era cantante de Sierra Maestra, que empezó cantando conmigo desde que era un muchacho, y que es un gran cantante, se llama Alberto Valdés. Y quiero hacer un disco con Pedro Calvo, que es el cantante de los Van Van, que es amigo mío hace muchos años y hace tiempo que queremos hacer un disco bailable, algo más comercial, pero con todos los diferentes géneros. Yo haría toda la dirección de la orquesta y las orquestaciones, los arreglos.

Q: ¿Y todos estos proyectos son para este año?
JM: Pienso hacerlos todos este año.

Q: ¿Y dónde vas a ir de gira?
JM: Un mes en los Estados Unidos, un mes y medio en Europa en el verano, y después repito en Europa en el invierno. Porque el invierno es muy bueno en Europa. En verano hago los festivales de jazz y en invierno hago las salas de conciertos. Pero en verano no tiene sentido hacer conciertos en sala, porque hay mucha gente que se va a las playas o va a los festivales, pero no puedo organizar un concierto en lugares importantes. El invierno que viene quiero tocar en el Olympia en París, quiero tocar en el Royal Albert Hall en Londres, que todavía no hemos intentado hacerlo, pero ya llenamos dos noches consecutivas el Royal Festival Hall, que es una tremenda sala en Londres, había como 3.700 personas o 4.000 cada noche, dos noches consecutivas. Vendimos la primera noche con un mes de avance, anunciamos y a la semana ya estaba vendido. Entonces pusimos la otra fecha y lo llenamos también. Después de eso yo creo que podemos hacer una noche en el Royal Albert Hall, que son 8.000 personas. No podemos hacer cinco noches, como hace Elton John, pero…ja, ja, ja.

Q: ¿Y todo está bien con ustedes en cuestión de dinero? Porque yo veo un problema con muchos grupos de Cuba que vienen a Estados Unidos y yo creo que no dan suficiente dinero a los músicos.
JM: Nosotros no podemos cobrar dinero en los Estados Unidos. Eso es la ley… Normalmente, en Europa va muy bien. En Estados Unidos normalmente no se paga lo que se debería pagar a nadie. Ningún gran músico de jazz cobra bien en Estados Unidos. Marsalis, que es un gran músico, gana su dinero haciendo sus programas, sus clases, y sus giras a Europa, si no, se muere de hambre.

Q: ¿Fuiste al festival de jazz aquí en la Habana?
JM: No fui, estaba grabando. He estado trabajando muy fuerte, porque tenía dos compromisos, aparte de mi disco. Aparte de este compromiso del disco de Félix Valoy, tenía un compromiso bastante importante. Hay una cantante, Nora, que vi en Los Angeles cuando cantaba con una orquesta de japoneses, la Orquesta de la Luz, que quiere hacer su disco de solista y me pidió que yo le escribiera un tema, un arreglo de música cubana. Me costó mucho trabajo hacerlo, porque es una canción muy conocida, muy famosa, se llama "Cachita", de Rafael Hernández y tratar de hacer con "Cachita" una cosa distinta, que no se parezca a lo que han hecho antes, es muy difícil. Y el otro compromiso es que mañana voy al estudio a grabar con Rubén González y un grupo de rap mexicano que se llama Café Tacuba. Son unos músicos muy famosos de rap y quieren grabar un danzón como hip hop y quieren poner un danzón en la primera parte y después rapear atrás, arriba del danzón…¡una locura! Entonces mañana voy a grabar con él y también con Cachaíto.

Q: ¿Va a llevar mucho tiempo la grabación?
JM: Yo espero terminar en tres o cuatro horas, porque tengo que trabajar. Tengo que hacer seis arreglos en una semana y media, y yo soy muy artesanal haciendo la música, soy muy exigente. Yo trato mucho de no imitarme a mí mismo, porque cuando tú escribes mucha música, llega un momento en que te pareces tú a ti mismo y yo trato de que en un mismo disco, yo no me parezca a mí mismo cuando estoy haciendo las orquestaciones, tienen que ser completamente distintas. Estoy muy enfocado en el trabajo.

La esposa de Juan dio señal de que habían otras citas pendientes. Terminamos aquí. Esta fue la primera vez que vi un hogar con una oficina como se ve comúnmente en los Estados Unidos - - su tiempo estaba programado hasta el minuto. Asegúrese de ver a Juan de Marcos con los Afro Cuban All Stars en abril aquí mismo en el área de la bahía.

Escuche una sound byte de su nuevo CD, "Distinto, Diferente".

 

Entrivisata ©2000 por Julia Sewell.
Transcriptión ©2000 por
Isidra Menkos
Traducción ©2000 por
Wright Interpreting
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